La contradicción resulta difícil de ignorar.
Maricarmen y las promesas de vivienda de Sánchez. Por Zuky. El número de pisos anunciados no se corresponde con las llaves entregadas, miles de españoles esperan que el Gobierno deje de mentir
Porque Sánchez prometió 184.000 viviendas públicas y asequibles. Hoy el Gobierno presume de haber movilizado más de 120.000, pero “movilizadas” no significa construidas ni entregadas
AGENCIA MANACORNOTICIAS 26/09/2026 - 02:47:00
Sánchez prometió cientos de miles de viviendas. Hoy seguimos sin saber cuántas de aquellas promesas se han convertido realmente en hogares disponibles. Porque una promesa electoral

Maricarmen y las promesas de vivienda de Sánchez. Por Zuky. Esta semana, Maricarmen, una mujer de 87 años y con discapacidad, ha sido desahuciada de la vivienda en la que llevaba 71 años viviendo. El caso ha provocado una enorme indignación y se ha convertido en símbolo de una crisis de vivienda que afecta a miles de españoles. La reacción política no se ha hecho esperar. Sumar exige ahora que el Gobierno expropie la vivienda y permita a Maricarmen regresar a su casa, y ha reclamado que la medida llegue al Consejo de Ministros del próximo martes.

Pero este caso plantea una pregunta incómoda para Pedro Sánchez: ¿Qué pasa con todos los demás, Maricarmen, Paco o Encarnita, que llevan años esperando una vivienda pública o un alquiler asequible?. Porque Sánchez prometió 184.000 viviendas públicas y asequibles. Hoy el Gobierno presume de haber movilizado más de 120.000, pero “movilizadas” no significa construidas ni entregadas. El propio Ejecutivo no ofrece un desglose actualizado que permita saber cuántas están realmente disponibles para las familias.

Por eso, el caso de Maricarmen debería servir para exigir algo más que declaraciones políticas. Si el Gobierno considera que una persona vulnerable merece recuperar su vivienda

La contradicción resulta difícil de ignorar. Mientras se anuncian decenas de miles de viviendas movilizadas, el nuevo portal estatal CASA47 arrancó en septiembre con solo 800 viviendas disponibles, a las que se añadirían otras 1.500 posteriormente. Y ahí está el problema de las grandes promesas: una vivienda movilizada en un expediente no es lo mismo que una vivienda con una familia dentro.

Por eso, el caso de Maricarmen debería servir para exigir algo más que declaraciones políticas. Si el Gobierno considera que una persona vulnerable merece recuperar su vivienda, debe explicar qué criterios aplicará y cuántas personas en circunstancias similares recibirán la misma protección. Sánchez prometió cientos de miles de viviendas. Hoy seguimos sin saber cuántas de aquellas promesas se han convertido realmente en hogares disponibles. Porque una promesa electoral no se mide por el número de viviendas anunciadas, sino por el número de llaves que finalmente se entregan. Y esas llaves siguen sin aparecer para miles de españoles.

¿Te ha parecido interesante la noticia?

 Sí  No
Reciente
Visto
Comentado


1
1
Pere
Toda la verdad de una estafa social: Mari Carmen, una anciana de 87 años, vivía en un piso de la calle Sainz de Baranda, en el barrio del Retiro, una de las mejores zonas de Madrid. Se mudó allí en 1956, con 17 años, junto a su familia, gracias a que su padre consiguió un contrato de arrendamiento franquista de los denominados hoy como de renta antigua. Tras la muerte de su padre, hacia 1960, siguió viviendo con su madre. Desde 2005, al fallecer esta, residía sola y era responsable de pagar un alquiler de renta antigua, muy por debajo del precio de mercado. La ley solo permite permanecer de forma indefinida al titular original y a quien se subroga en primer lugar. Esa primera subrogación correspondió a su madre tras el fallecimiento del padre. La de Mari Carmen fue la segunda y esta solo daba derecho a dos años, salvo que existiera una discapacidad superior al 65 %, circunstancia que ella no cumple. Es decir, Mari Carmen, que trabajó durante cuarenta y nueve años como auxiliar administrativa hasta 1998 y cuya pensión actualmente ronda los 1450 euros, ha tenido más de veinte años para buscar un nuevo lugar donde vivir, pero simplemente no ha querido. Ella quería quedarse pagando 440 euros por un piso en el barrio del Retiro de 92 metros cuadrados, que disponía de tres habitaciones, salón, cocina, baño y un cuarto de servicio. Para hacerse una idea, por un piso de tres habitaciones y unos 94 metros cuadrados en la misma calle se piden 2950 euros al mes. Un primo de Mari Carmen le ha ofrecido su casa para que se quede, pero se ha negado. También ha rechazado la plaza de emergencia gratuita en una residencia que le ofrecía el Ayuntamiento de Madrid. El decreto de Miguel Boyer en 1985 la eliminó la renta antigua impidiendo de que sean vitalicios y la obligatoriedad de la subrogación. La LAU de 1994 los finiquitó, también con el PSOE. Mari Carmen vivió en ese piso por Franco y a Mari Carmen la han desahuciado por una ley del PSOE. Que no os engañen. El mensaje que se está enviando es brutal: si aguantas lo suficiente y montas el circo adecuado, el derecho de propiedad es un trámite. El resto de inquilinos que pagan mercado, los jóvenes que no pueden entrar en el centro y los dueños que heredaron o compraron un piso con un contrato eterno de 400 € se joden en silencio.